Siempre está soleado en North Fair Oaks
Foto: Gaby Valencia
Hasta los niños de primaria se dan cuenta de que los árboles lucen distintos en North Fair Oaks, dice Gabriella Valencia, una enfermera practicante que lleva más de dos décadas viviendo en esta comunidad no incorporada entre la pudiente Atherton y Redwood City. Señalando una típica calle de Atherton, generosamente sombreada por grandes árboles, la hija de una amiga le preguntó: “¿Por qué nosotros no podemos tener los mismos árboles que ellos?”, cuenta Valencia. “Me dijo: ‘¿Será porque no somos tan ricos como ellos?’”.
Al entrar a North Fair Oaks, un barrio popular y mayoritariamente hispano que depende del condado para los servicios públicos, uno nota de entrada “una interrupción total en las copas de los árboles”, dice Valencia. Los cerca de 20 espacios para árboles que bordean Middlefield Road, la principal avenida de esta soleada comunidad, están ocupados por troncos raquíticos, secos o por simplemente nada.
Pero Valencia y más de 100 vecinos están decididos a exigirle al condado de San Mateo que mantenga esos árboles, y trabajan para que la comunidad sea más verde, fresca y resiliente. El mes pasado empezaron a recoger firmas para su segunda petición en dos años, en la que le piden a la oficina de obras públicas del condado que inspeccione los sistemas de riego y plante nuevos árboles.
En esta comunidad obrera y densamente poblada, 20 árboles pueden cambiarlo todo, agrega Everardo Rodríguez, presidente de la North Fair Oaks Community Alliance y exmiembro del consejo comunitario. Cuando se plantaron hace 25 años, dice, fueron los primeros árboles que él recuerda a lo largo de Middlefield Road en este barrio. Como muchas casas de la zona no están bien aisladas, su sombra habría hecho la vida de muchos más fresca y con los beneficios intangibles de una calle más verde y oxigenada. En cambio, Rodríguez y Valencia han visto morir árboles, uno tras otro, durante el último cuarto de siglo.
Mantener árboles es difícil y a menudo requiere de profesionales especializados y financiación. La vecina Atherton, que tiene la mitad de la población de North Fair Oaks, y Redwood City cuentan con arboristas propios y organizaciones comunitarias dedicadas al cuidado de los árboles. Berkeley también tiene una unidad de silvicultura urbana, donde dos funcionarios se encargan de atender las inquietudes de los residentes sobre la salud de los árboles, dice Ava Dillard, exfellow de silvicultura urbana de la ciudad de Berkeley. “Están todo el tiempo muy ocupados”, señala.
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Espacios de siembra vacíos y árboles enfermos o raquíticos en North Fair Oaks. Fotos: Gaby Valencia
Sin nadie que vele por los árboles, “creemos que el condado está acostumbrado a abandonar a North Fair Oaks”, dice Rodríguez. La frustración ha ido creciendo poco a poco. Rodríguez cuenta que nunca recibió respuesta a las quejas que presentó sobre el mantenimiento de los árboles hace más de una década. Las autoridades del condado sí reconocieron la primera petición de Valencia en 2024 que fue firmada por 40 residentes. “Pero no se ha hecho nada”, dice Valencia. “Nada, nada, nada.”
Tras recibir la segunda petición, Kryzsztof Lisaj, director asistente de obras públicas, prometió inspeccionar el sistema de riego, que, dice, se instaló con los árboles. (Tanto Rodríguez como Valencia afirman que no han visto tal sistema de riego.) Lisaj también señaló que el condado cuenta con 750.000 dólares de un fondo del Congreso que ayudará a renovar la mayor parte de Middlefield Road, que incluye reemplazar y replantar árboles cuando las obras empiecen en 2028 o 2029.
Pero Rodríguez considera que esta respuesta es “ridícula”, pues la comunidad ya ha esperado dos años por una respuesta a su petición anterior. “No es aceptable esperar dos años [más], porque, por lo menos, hay cosas que sí pueden hacer”, dice, como, por ejemplo, plantar los árboles que faltan.
Valencia, tras años de trabajo en centros médicos de la zona, sabe que a la mayoría de los residentes de North Fair Oaks les preocupan otras cosas antes que los árboles de la calle: pagar la renta, comprar comida y vivir lejos de sus familias.
“No soy tan ingenua como para creer que cuidar los árboles va a resolver todos los problemas de North Fair Oaks”, dice. “Pero si estamos pasando por una situación muy difícil en la vida y tenemos la posibilidad de sentarnos a la sombra de un árbol, eso puede mejorarnos la vida, aunque sea un poquito.”
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