consejo práctico

Verduras de primavera fáciles de cultivar en jardines pequeños

by | Mar 5, 2026

Guisantes creciendo en un enrejado, brócoli en primer plano. Foto: Allison Kidder

Mientras a algunos los desanima quedarse en casa cuando llueve, a mí me encanta imaginarme cómo lucirán las camas de cultivo este año. Tenemos la suerte de vivir en una zona de inviernos suaves, ideal para cultivar verduras de clima frío como el kale, los chícharos, el brócoli, los nabos y toda clase de lechugas. Todas se pueden sembrar siempre y cuando la tierra cuente con un buen sistema de drenaje.

Sin importar qué tan grande o pequeño sea tu jardín, la jardinería es la excusa perfecta para ensuciarte las manos y disfrutar de cosechas frescas en la mesa. Dos de las verduras más apetecidas en los primeros días de la primavera son los chícharos y los nabos. Mi yo de cinco años nunca se hubiera imaginado que esas fueran ahora mis verduras favoritas; o que incluso tuviera algo así como una verdura predilecta.

Guisantes

Los bancales elevados de Kidder. Foto: Allison Kidder

Crujido de primavera

Los chícharos dulces son un clásico de los jardines de primavera: fáciles de cultivar y tan crujientes que resultan ideales para picar y disfrutar mientras trabajas en el jardín.

Las plantas de los chícharos dulces crecen en una espaldera con soportes horizontales a los que sus zarcillos se aferran. Si tienes macetas en tu jardín, tienes suerte, pues hay tipos de chícharos que crecen en arbustos compactos y se sostienen solos. Como con cualquier verdura, ponla donde reciba la mayor cantidad de luz posible.

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Primer plano de un guisante

Un guisante. Foto: Allison Kidder

Ten cuidado, porque los muy nutritivos brotes de los chícharos son la comida favorita de algunos pájaros, especialmente de los gorriones de corona dorada, que se abastecen de energía antes de migrar a Alaska en el verano. De vez en cuando siembro más semillas de las que indica el paquete: algunas para los pájaros; otras para mí.

A medida que la planta madura, produce parejas de flores autopolinizantes sostenidas por pedúnculos —la parte del tallo que sostiene la flor— en forma de Y. Esas flores se convierten en pares de vainas de chícharo en un abrir y cerrar de ojos.

Los chícharos dulces se pueden comer crudos o cocidos. En casa nos gusta comerlos de varias formas: al vapor, cortados en diagonal en ensaladas o picados sobre tostadas de aguacate con huevo y algunas hojas de cilantro.

Primer plano de pequeñas plántulas verdes

Plántulas de nabo de Tokio. Foto: Allison Kidder

Team nabos japoneses

Mientras que algunas personas recurren a la zanahoria para involucrar a los niños en la jardinería, yo soy team nabos japoneses. Su rápida germinación y maduración los hacen perfectos para que los niños los cultiven en su propia maceta. Las semillas se siembran directamente en la tierra y las primeras hojas comienzan a asomarse en menos de una semana. Tras remover algunas plántulas, para que las restantes queden separadas entre 7 y 10 centímetros, los nabos crecen rápido y no requieren ningún cuidado salvo regar con regularidad. (Las plántulas deben retirarse para que las plantas restantes queden separadas por varios centímetros y les dé espacio a las raíces para madurar.)

Al madurar, esta verdura de clima frío y fácil de cultivar se convierte en una hermosa esfera pálida, cuya parte superior, la que se asoma sobre la superficie, se conoce como hombro. A diferencia de otros cultivos de raíz que se esconden por completo bajo la tierra (me refiero a ustedes, zanahorias), es fácil saber cuándo los nabos han alcanzado un tamaño ideal y están listos para la cosecha.

Nabos blancos grandes

Nabos maduros. Foto: Allison Kidder

Tanto la raíz como los brotes son tiernos y comestibles. Mi forma favorita de preparar las raíces —del tamaño de una pelota de golf— es cortarlas en cuartos, cocinarlas al vapor durante un par de minutos para ablandarlas y luego saltearlas en un poco de mantequilla o aceite hasta que se caramelicen y queden de un hermoso dorado. Agrega ajo y/o jengibre picado y, para no desperdiciar, corta las hojas del nabo y agrégalas al final. Tendrás un plato delicioso para comer solo o acompañado de arroz y la proteína que prefieras.

Al mirar por la ventana, ya puedo ver los brotes verdes de los chícharos y de los nabos. En tan solo unas semanas, serán la cena.

Traducido por Juan Pablo Pérez-Burgos.

About The Author

Allison Kidder

is a freelance science writer and naturalist based in Berkeley. She has a PhD from UCB in plant ecophysiology and an MSc in rare plant ecology and BA in environmental education, both from San José State. Allison is a long-time docent at East Bay Regional Parks Botanic Garden and serves as managing editor of their quarterly publication, Manzanita. When not writing she has soil on her hands and plays with plants whenever possible.