Lo que debes saber sobre las canchas de pasto sintético
El Mundial está a la vuelta de la esquina, y en el Área de la Bahía se jugarán seis partidos con equipos que vienen desde tan lejos como Australia, Catar, Suiza y Paraguay. Si eres de los que no solo ven fútbol — o soccer — sino que también lo juegas en la cancha de pasto sintético más cercana, seguro conoces la sensación de esas bolitas negras de caucho en los zapatos. Lo que tal vez no sabías es que estas canchas están en el centro de un creciente debate público en el que funcionarios y científicos tratan de comprender su impacto en la salud humana y el medio ambiente.
En California, el pasto sintético se está expandiendo, aunque nadie puede decir con certeza cuántas canchas hay. Se estima que existen más de mil; solo en 2021 se construyeron alrededor de 150. Cada una está hecha con hasta 200.000 libras de llantas usadas, trituradas para imitar la textura del pasto, pero con una ventaja clave: requiere mucho menos mantenimiento. Mientras que los estudios muestran que una cancha natural puede consumir hasta 2,7 millones de galones de agua al año, una sintética no consume ninguno. Esto suena como una inversión prometedora para los funcionarios que buscan la manera de reducir gastos, especialmente en un estado que acaba de salir de una sequía histórica y cada año se vuelve más seco.
Entonces, ¿por qué supervisores y concejales en lugares como Sunnyvale, Millbrae y el condado de Santa Clara están hablando de prohibir el pasto sintético?
Las partículas de relleno de caucho y corcho migran desde Kimball Field, en San Francisco, hacia los alrededores. Foto: Ariel R. Okamoto.
Las llantas están hechas con muchos químicos. Algunos de ellos son hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), que los científicos han encontrado que pueden aumentar el riesgo de cáncer cuando la exposición es alta o prolongada. Esto ha encendido las alarmas ante la posibilidad de que los químicos liberados por el caucho triturado afecten a los jugadores.
Para evaluar esos riesgos, California llevó a cabo un estudio durante más de diez años, cuyos hallazgos preliminares se publicaron en marzo. Los investigadores analizaron la exposición — por inhalación, ingestión o contacto con la piel — a más de 100 químicos presentes en el aire sobre las canchas sintéticas o liberados por el caucho triturado. Concluyeron que no existen “riesgos significativos para la salud de jugadores, entrenadores, árbitros y espectadores” por la exposición a estos químicos dentro o fuera de la cancha. Sin embargo, algunos científicos han cuestionado la metodología y la interpretación del estudio.
Los jugadores no solo corren y caen sobre las canchas; también se sientan y estiran sobre ellas, lo que aumenta el contacto con los químicos que contiene el pasto artificial. Foto: iStock
En abril, miembros del panel científico asesor se reunieron para discutirlo y señalaron que no haber identificado riesgos no significa que el pasto sintético sea seguro. Aseguraron que falta información y que aún hay mucha incertidumbre sobre los riesgos de la exposición a largo plazo.
“Si yo estuviera dándole un consejo a un amigo en una junta escolar, le diría que yo trataría de no usar esto, porque sí contiene químicos tóxicos que conocemos”, dijo la doctora Amy Kyle, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley. “Estoy de acuerdo con que no es un problema enorme ni una crisis, pero ¿estoy segura de que es seguro? No”.
Otro de los puntos en discusión son los supuestos beneficios ambientales. Aunque los defensores del pasto sintético aseguran que ayuda a evitar que más de 105 millones de llantas terminen cada año en los basureros, algunos investigadores han prendido las alarmas por los químicos que estas canchas pueden estar liberando al medio ambiente. Con el paso del tiempo, tanto el caucho triturado como las fibras plásticas del pasto se desgastan, liberando microplásticos que se dispersan en el suelo y en los cuerpos de agua. Eventualmente, estas partículas podrían alcanzar a las personas, con efectos en la salud que los científicos aún están tratando de entender.
La ciudad de San Francisco ha ido cambiando el pasto natural de sus canchas por sintético. El caso más reciente fue en Beach Chalet, donde la cancha fue cubierta con esta verde y artificial alfombra. Aunque los agujeros de las tuzas y el mal mantenimiento pueden causar lesiones en las canchas naturales, se ha encontrado un mayor número de lesiones en las sintéticas. Foto: Mikki Okamoto
El calor es otra de las grandes preocupaciones. El pasto sintético se calienta y puede alcanzar temperaturas extremas, especialmente durante los árduos veranos del Central Valley y del sur de California. Algunos estudios han registrado temperaturas de hasta 170 grados Fahrenheit, lo suficientemente altas como para causar quemaduras, agravar la deshidratación y aumentar el riesgo de lesiones.
Brian Feeley, cirujano ortopédico y profesor de la Universidad de California en San Francisco, también ha encontrado que lesiones como las rupturas del tendón de Aquiles o del ligamento cruzado anterior (ACL, por sus siglas en inglés) — que muchas veces han acabado con la carrera de estrellas del fútbol mundial — son más comunes en canchas artificiales.
“El pasto sintético no absorbe la fuerza suficiente que la rodilla y el tobillo del jugador necesitan, lo que incrementa el riesgo de lesiones”, dijo Feeley. “Además, no libera los tacos con la misma facilidad y somete las extremidades del jugador a un mayor esfuerzo, fuerza y torsión”.
Así que la próxima vez que pises una cancha de pasto sintético, ten en cuenta que no hay nada resuelto, que los riesgos siguen siendo inciertos y que se trata de un campo que científicos, comunidades y jugadores están tratando de entender.





